Dones y Significado de los DONES DEL ESPIRITU SANTO.




Con Don Bosco Javier Guillén Casillas.

Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús “Señor” si no es bajo la acción del Espíritu Santo……..

EL DON DE SABIDURÍA: le proporciona al hombre una especie de connaturalidad con las cosas de Dios, haciéndole saborear, con deleite inefable, “las cosas de arriba, no las de la tierra” (Col 3,1-2), dándole un sentido de eternidad que le hace ver todas las cosas a través de Dios, como por instinto sobrenatural y divino.

EL DON DE ENTENDIMIENTO: proporciona al alma fiel una penetración profundísima en los grandes misterios de la fe: la inhabitación trinitaria, el misterio redentor, nuestra incorporación a Cristo, el valor infinito de la misa, etc., haciéndoselos vivir con gran intensidad y perfección.

EL DON DE CIENCIA: le enseña a juzgar rectamente de las cosas creadas, viendo en ellas una huella o vestigio de Dios, que pregona su hermosura y bondad inefables. Con él veía San Francisco de Asís al hermano lobo, la hermana flor, la hermana fuente. Es la “ciencia de los santos”, que será siempre una locura ante la increíble estulticia del mundo (cf. 1 Cor 3,19).

EL DON DE CONSEJO: marca la orientación que debemos seguir en cada caso para entrar en los designios eternos de Dios sobre nosotros. Son corazonadas, golpes de vista intuitivos, cuyo acierto y oportunidad se encargan más tarde de descubrir los acontecimientos.

EL DON DE PIEDAD: tiene por objeto excitar en la voluntad, por inspiración del Espíritu Santo, un afecto filial hacia Dios, considerado como Padre amorosísimo, y un sentimiento de fraternidad universal para con todos los hombres en cuanto hermanos nuestros e hijos del mismo Padre, que está en los cielos. Nos hace sentir también una ternura especial hacia la Virgen María, Madre de la Iglesia y dulcísima Madre nuestra.

EL DON DE FORTALEZA: brilla en la frente de los mártires y en la práctica callada y heroica de las virtudes de la vida cristiana ordinaria, que constituyen el “heroísmo de lo pequeño”, con frecuencia más difícil y penoso que el de las cosas grandes.

EL DON DE TEMOR: en fin, llena el alma de respeto reverencial ante la majestad infinita de Dios, dejándola dispuesta a morir mil veces antes que ofenderla por el pecado.

Dones y Significado de los DONES DEL ESPIRITU

Inteligencia (Entendimiento): Es una gracia del Espíritu Santo para comprender la Palabra de Dios y profundizar las verdades reveladas.

Consejo: Ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma.

Fortaleza: Fuerza sobrenatural que sostiene la virtud moral de la fortaleza. Para obrar valerosamente lo que Dios quiere de nosotros, y sobrellevar las contrariedades de la vida. Para resistir las instigaciones de las pasiones internas y las presiones del ambiente. Supera la timidez y la agresividad.

Ciencia: Nos da a conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador.

Piedad: Sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios como Padre y para con los hermanos como hijos del mismo Padre. Clamar ¡Abba, Padre!

Temor de Dios: Espíritu contrito ante Dios, concientes de las culpas y del castigo divino, pero dentro de la fe en la misericordia divina. Temor a ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad. Sobre todo: temor filial, que es el amor de Dios: el alma se preocupa de no disgustar a Dios, amado como Padre, de no ofenderlo en nada, de “permanecer” y de crecer en la caridad (No es miedo)

El Espíritu Santo que habita en nosotros, queriendo hacer a nuestra alma manejable, flexible y obediente a sus divinas mociones e inspiraciones celestes, que son las leyes de su amor, en cuya observación consiste la felicdad sobrenatural de esta vida presente, nos da siete propiedades y perfecciones que en la

Sagrada Escritura y en los libros de los teólogos son llamados dones del Espíritu santo.

Ahora bien, estos dones no solamente son inseparables de la caridad, sino que, bien considerados en sí mismos y propiamente hablando, son las principales virtudes, propiedades y cualidades de ella. Porque:

* La sabiduría no es, en realidad, otra cosa que el amor que saborea, gusta y experimenta cuán dulce y suave es Dios;

* el entendimiento es el amor atento a considerar y penetrar la belleza de las verdades de la fe, para conocer por medio de ellas a Dios en Sí mismo, y después, descendiendo de ellas, considerarlo en las criaturas;

* la ciencia, por el contrario, es el mismo amor que nos ayuda y mueve a conocernos a nosotros mismpos y a las criaturas, para hacernos subir a un más perfecto conocimiento del servicio que a Dios debemos;

* el consejo es asimismo el amor, en cuanto nos hace cuidadosos, atentos y hábiles para elegir bien los medios propios para servir a Dios santamente;

* la fortaleza es el amor que alienta y anima el corazón para ejecutar lo que el concejo ha determinado debe ser hecho;

* la piedad es el amor que endulza el trabajo y nos inclina a emplearnos cordial y agradablemente y con filial afecto en las obras que agradan a Dios, nuestro Padre;

* el temor no es otra cosa que el amor en cuando nos hace huir y evitar lo que  desagrada a la Majestad divina.


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