JESUS DEGOLLADO GUIZAR GENERAL DE DIVISIÓN Y JEFE SUPREMO DE LA GUARDIA NACIONAL CRISTERA




Escrito por Alfredo Vega Pulido

Gral. Jesús Degollado Guizar

Nació don Jesús degollado Guizar en Cotija de la paz, estado de Michoacán el día 3 de agosto de 1892. Fueron sus padres el sr. Dr. Santos Degollado y la virtuosa señora doña Maura Guizar, matrimonio profundamente cristiano.

Del matrimonio formado por el Dr. Santos Degollado y dona Maura Guizar Valencia concibió doce hijos que fueron Angelita, Natividad, Santos, Jesús, Rafael, Maura, Guadalupe, Ma. Luisa, Carmen, Elisa, Josefina y Teresa.

Al general le sobrevive una hermana, Josefina (pinita), que con mucha  frecuencia visita nuestra ciudad de Sahuayo ya que aquí viven muchos de sus familiares.

Recibió su instrucción primaria, primeramente en Cotija y posteriormente en el colegio de nuestra señora de la esperanza, establecida en Jacona. Sus primeras actividades de trabajo fueron en el campo, atendiendo propiedades de su señor padre, prendado de la señorita soledad Bouquet, a los 19 años contrajo matrimonio en el templo de san José de Gracia, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco.

Entre los años de 1912 a 1914, durante el periodo álgido de la revolución, un cabecilla rebelde intentó tomar la plaza de Cotija, anunciando a sus tropas que les daría libertad para saquear y cometer toda clase de atropellos. Pero los vecinos, ante esta amenaza se organizaron para defenderse y ahí estaba don Jesús engrosando el filo de los valientes que rechazaron al cabecilla frustrándoles sus malvados intentos; así se fue forjando el jefe en compañía de su esposa.

En el año de 1919 fue comisionado para formar y registrar en Jalapa, Veracruz, el Partido Nacional Republicano (PNR), para luchar por la candidatura a la presidencia de la república del ing. Don Alfredo Robles Domínguez que se oponía a la imposición del Gral. Álvaro Obregón. Contando con el respaldo de su tío Exmo. Sr. don Rafael Guizar y Valencia.

Poco tiempo después de su matrimonio, fue a radicarse a la población Jalisciense de Atotonilco el Alto dedicándose por entonces al comercio de su señor padre, Dr. en medicina, habiendo aprendido mucho de terapéutica y farmacología conocimientos que aprovechó instalando boticas para servir al pueblo, principalmente a los más humildes con el arte de curar, pero a donde quiera que iba se entregaba de lleno a la obra política y acción social católica de manera especial a la organización de los obreros y de la ACJM. Así consiguió en Atotonilco después de agruparse sólidamente al elemento obrero, a los jóvenes de la ACJM y a las fuerzas vivas de la población, hacer triunfar en las elecciones municipales a una planilla que era del agrado del pueblo, a pesar de la oposición de los políticos oficiales con su maquinaria de fraude y sus pistoleros a sueldo. Estas nuevas luchas acribillaron su carácter de soldado y le dieron la personalidad de jefe.

La masonería y el protestantismo de Norte América, de acuerdo con Calles que encabezaba el gobierno de México en 1926 desataron una feroz persecución contra la iglesia y los mexicanos católicos, surgiendo así el conflicto religioso que encontró a don Jesús, alerta, trabajando pacíficamente en los campos que organizaban para defenderse de la tiranía oficial. Vió con simpatía como empezaron a brotar espontáneamente en todos los estados del país grupos armados que al grito de viva Cristo Rey y con el católico lema de Dios patria y libertad, salieron a los campos mal armados y sin jefes militares pero defendiendo el ideal más grande del hombre: “a su Dios y a su Patria”. En un principio don Jesús permaneció aparentemente al margen de estos acontecimientos, aunque por debajo del agua ayudaba y servía eficazmente a los valientes libertadores.

Llegó el momento en que por convenir tanto sus intereses particulares como a la causa que el mismo abrazara fue a radicase todavía acompañado de su señora esposa al pequeño poblado de los Altos de Jalisco, cañadas situada en el extremo occidental de esa famosa religión. Ahí vio pasar a las tropas cristeras alentándolos para que días después en Cuquiopelearan valientemente contra el “Callismo”, causándoles numerosas bajas. Desde su puesto estratégico en aquella perdida población de los Altos fue llamado en repetidas ocasiones por el licenciado Anacleto González Flores para el desempeño de comisiones delicadas que supo llevar siempre a un feliz término.

Don Jesús entró de lleno a la defensa armada, aceptando el cargo de jefe de las fuerzas armadas en el sur de Jalisco ya que era miembro de la (“U”) unión de católicos mexicanos. Don Jesús se disciplinó aceptando y tomando la responsabilidad y división del Sur de Jalisco. Se le dió el grado de general divisionario, mismo que ratificó después el Gral. en jefe de la guardia nacional cristera don Enrique Gorostieta Velarde. Días después llegó una carta escrita por los verdugos de su esposa, habiéndola obligado a firmar como si ella la hubiera escrito, diciéndole al general que la única forma  de recobrar su libertad era rindiéndose, el general contestó ofreciendo a cristo rey la pena más grande de su vida: que no se entregaba, que su causa estaba por encima de todo lo humano. La señora continuó detenida en la penitenciaria del estado y cuando vinieron los acuerdos del 21 de junio el general como primera condición, antes de entrar en pláticas con el Lic. Portes Gil  exigió con honor que su señora esposa fuera puesta en libertad, condición que fue aceptada por el presidente de la república.

Caído heroico el 2 de junio de 1929 el Gral. Enrique Gorostieta Velarde en la hacienda del valle, municipio de Atotonilco el Alto, Jalisco, la liga se apresuró a nombrar jefe supremo de la guardia nacional al general DegolladoGuizar,  el día 7 de junio lanzó un manifiesto a la nación, llorando la muerte del generalísimo Gorostieta y recogiendo su bandera de Cristo Rey, juró mantener firme la lucha hasta conseguir las libertades esenciales o perecer en ello y su único ideal era el reinado de Cristo.

Tuvo muchos enfrentamientos en Jalisco, Michoacán y Nayarit en los cuales salió victorioso, pero un miércoles 14 de agosto de 1957 a las cuatro de la tarde llegó la muerte a cortar el hilo de su existencia y se fue a la otra vida con la tranquilidad de que llevaba limpia su conciencia. Horas antes de morir, estuvo con compañeros de la guardia nacional y dijo el Dr. Gutiérrez: ¡que edificante humildad para pedir perdón a quienes él hubiese ofendido! abrió sus brazos para despedirse y hacer portadores de este último abrazo a todos sus amigos y compañeros.

Terminó su peregrinación por este valle de lágrimas habiendo cumplido con los deberes de cristiano, de esposo, de jefe, de mexicano y de amigo. Amó entrañablemente a Cristo Rey y a Santa María de Guadalupe por quienes luchó y ofreció su vida, para que reinaran en nuestra patria.

GUARDIA NACIONAL CRISTERA

GENERAL  IGNACIO SANCHEZ RAMIREZ

SECCIÓN SAHUAYO


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